martes, 8 de noviembre de 2011

CUESTION DE TIEMPO Y ORGULLO


A Manzano le quedan horas contadas en el Manzanares. Tardará más o menos en caer. Su ratificación huele a cese en un par de jornadas y a ganancia de tiempo en busca de un sustituto. Nadie confia en él y tiene a la afición de uñas.

Soy de los que piensa que este verano el Atlético fichó bastante bien en función de sus posbilidades. Así que se supone que la directiva cumplió sus deberes. El problema radica en la absoluta falta de personalidad futbolística de la que adolece el cuadro colchonero desde hace más de dos décadas. Su historia de equipo grande mostraba una identidad grabada a fuego: defensa dura y contundente y gusto por el contragolpe. Una entidad irregular capaz de lo mejor y lo peor pero casi siempre competitiva y consciente de ser un equipo puntero. El interminable tránsito de entrenadores y jugadores iniciado en 1987 ha difuminado esas señas y así le va.

En realidad creo que el entrenador y los jugadores son los principales responsables del desaguisado. En el Atlético hay consolidado un mínimo nivel de exigencia desde hace no pocos años: buenos sueldos y a cumplir el tipo con lo mínimo (la Europa League). Si no se gana un derby desde la prehistoria y se es goleado año tras año en el Camp Nou nada pasa, se asume como normal. Eso antes no era sí aún cuando es cierto que las diferencias no eran tan abismales. Pero los del Calderón tiene 45.000 socios y la tercera masa social de España.

Sólo un recuerdo apenas un mes antes de llegar Gil a la presidencia el Atlético disputó las semifinales de Copa del Rey al Real Madrid de Michel, Butragueño y Gordillo. En Liga habían perdido 4-0 en Chamartín. Había ganas de revancha y en la previa del partido de vuelta Luis Aragonés soltó una bravuconada "Pasaremos sin llegar a la prórroga". Así fue. El Real era superior , por supuesto, pero enfrente había jugadores dispuesto a dar batalla. Igualito que ahora

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